
El dolar digital se reglamenta: Washington avanza en las reglas que definiran el futuro de las stablecoins.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos acaba de dar el paso más concreto hasta ahora para convertir la Ley GENIUS en regulación efectiva: una propuesta formal que define qué es emitir una stablecoin en suelo estadounidense y quién debe cumplir sus reglas. El movimiento enciende una batalla que va mucho más allá del tecnicismo jurídico. En el fondo, se trata de una pugna por el futuro del dinero.
Una ley, muchos frentes abiertos.
La Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act (conocida como Ley GENIUS) fue promulgada el año pasado como la primera legislación federal importante sobre criptomonedas en Estados Unidos. Su aprobación fue celebrada por la industria cripto como una victoria histórica, aunque en Washington nadie ignora que una ley sin reglamentos es, en la práctica, una promesa sin cumplir.
El Tesoro, bajo el mando del secretario Scott Bessent, publicó esta semana su propuesta de norma inicial. El objetivo declarado es doble: dar certeza jurídica a los emisores de stablecoins y blindar el rol del dólar como moneda de reserva global. "Trabajamos para proveer la certeza regulatoria que las empresas necesitan para innovar y crecer en América, cementar el papel del dólar como moneda de reserva mundial y mantener a Estados Unidos como la capital cripto del mundo", dijo Bessent en un comunicado oficial.
La propuesta abre un período de comentarios públicos de 60 días (hasta mediados de octubre) y plantea docenas de preguntas técnicas sobre cómo interpretar la ley. Una de las más sensibles: el trato que recibirán los emisores extranjeros, en particular Tether, cuyo USDT es el líder global del mercado y opera en gran medida fuera de la supervisión regulatoria de cualquier país.
El proceso, sin embargo, llega con retraso. La propia ley fijaba un plazo de un año para completar su reglamentación, plazo que ya venció sin que la administración Trump lo cumpliera. El siguiente umbral es el 18 de enero, cuando la ley debería entrar en vigor plena. Difícilmente todos los reglamentos estarán listos para entonces.

El dinero quieto: el debate que nadie quería reabrir.
Mientras el Tesoro avanza en el trabajo técnico, el verdadero terremoto político se libra en el Senado alrededor de una pregunta que parece simple: ¿puede un usuario ganar intereses por tener stablecoins?
La Ley GENIUS, en su redacción actual, prohíbe a los emisores de stablecoins pagar rendimientos a sus tenedores. Sin embargo, deja un margen de ambigüedad sobre lo que pueden hacer los exchanges (las plataformas de intercambio) que custodian esas monedas por cuenta de sus clientes. Kraken y Gemini ya ofrecen retornos de hasta 3.75% anual. Coinbase, el mayor exchange estadounidense, ronda el 3.5%. Ningún banco minorista de primer nivel se acerca a eso: la cuenta de ahorros estándar de JPMorgan Chase paga un simbólico 0.01%.

Esa diferencia, aparentemente técnica, se ha convertido en el campo de batalla más feroz de la política financiera norteamericana del momento.
Jamie Dimon contra Silicon Valley.
Los grandes bancos, liderados en el discurso público por Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, han desplegado una campaña de lobby agresiva contra la Digital Asset Market Clarity Act (la ley hermana de GENIUS que busca regular el mercado cripto en sentido amplio) argumentando que permitir a las plataformas cripto ofrecer rendimientos por stablecoins equivale a drenar los depósitos bancarios y amenazar la estabilidad del sistema financiero.
El argumento de los bancos es conocido y, en términos sistémicos, tiene cierta lógica histórica: los depósitos son la materia prima del crédito. Si los clientes retiran su dinero para comprar stablecoins en busca de mejor rendimiento, los bancos tienen menos capital para prestar, lo que encarece los créditos hipotecarios y los préstamos a pequeñas empresas.
"Debería ser justo e igual, punto", dijo Dimon en una entrevista reciente, cuestionando que las plataformas cripto no estén sometidas a las mismas exigencias regulatorias que los bancos en materia de capital, liquidez y prevención del lavado de dinero.
La Asociación Americana de Banqueros (ABA) fue aún más directa:
"La preocupación de que estas reglas no lleguen lo suficientemente lejos es exactamente por qué la ABA está pidiendo al Congreso que refuerce el lenguaje sobre rendimientos de stablecoins en la Ley de Claridad".
Los datos que complican el relato bancario.
Sin embargo, los números cuentan una historia más matizada. A pesar del crecimiento explosivo del mercado de stablecoins (que ya supera los 300.000 millones de dólares en capitalización), los depósitos bancarios no han caído. Todo lo contrario: crecieron casi 400.000 millones de dólares en el último trimestre reportado, el séptimo trimestre consecutivo de aumento. La banca estadounidense acumula casi 21 billones de dólares en depósitos, según datos de la FDIC. Y en el primer trimestre de 2026, la industria registró ganancias récord de 80.500 millones de dólares.

"Esto no ha demostrado ser cierto, ni siquiera ha sido sugerido por la actividad actual de las stablecoins", respondió Rashan Colbert, director de política de EE.UU. en el Crypto Council for Innovation, al argumento de que los tenedores de criptomonedas están vaciando cuentas bancarias.
Hay también una diferencia estructural que los bancos prefieren no subrayar: un depósito bancario es un préstamo que el cliente le hace al banco, quien lo reinvierte. Una stablecoin regulada bajo la Ley GENIUS debe estar respaldada al 100% por reservas líquidas que no pueden ser reutilizadas. Es decir, son instrumentos fundamentalmente distintos.

El Congreso, en pausa.
El escenario legislativo está en suspenso. La Digital Asset Market Clarity Act (que habría aclarado muchas de estas disputas) no logró los votos necesarios para avanzar en el Senado antes del receso de agosto. Varios senadores republicanos anunciaron que no apoyarán el texto sin cambios favorables a la banca, lo que compromete los 60 votos necesarios para superar un filibustero.
El Senado retoma la actividad en septiembre, con apenas tres semanas legislativas antes de las elecciones de medio término. Ese será el momento de la verdad: o la Clarity Act encuentra un equilibrio que convenza a bancos y cripto al mismo tiempo, o el sector tendrá que convivir con la ambigüedad regulatoria de la Ley GENIUS por tiempo indefinido.
Mientras tanto, Tether y otros grandes emisores extranjeros observan con atención el proceso de reglamentación del Tesoro. Dependiendo de cómo se definan las obligaciones para entidades de fuera de EE.UU., el mapa competitivo global de las stablecoins podría transformarse radicalmente.
Lo que está en juego.
La discusión sobre rendimientos y reglamentos puede sonar árida, pero sus implicaciones son de primer orden. Si Washington logra establecer un marco claro para las stablecoins en dólares, abre la puerta a que el dólar digital circule globalmente de forma más eficiente que nunca, reforzando su hegemonía monetaria en un mundo donde China avanza con el yuan digital y varias economías emergentes buscan alternativas al sistema SWIFT.
Si, en cambio, el proceso se atasca en disputas entre bancos y plataformas cripto, el vacío regulatorio será llenado por otros: emisores extranjeros menos regulados, monedas digitales de bancos centrales rivales, o simplemente la informalidad de siempre.
La Ley GENIUS fue un primer paso notable. Lo que venga después (los reglamentos del Tesoro, el destino de la Clarity Act, la posición de los reguladores bancarios) determinará si Estados Unidos aprovecha o desperdicia la ventana para liderar la próxima era del dinero.
Fuente: Coindesk, Regulations. gov
