
Primera transaccion de Bitcoin resistente a la computacion cuantica
El 26 de agosto, una transacción experimental en el bloque 964.199 demostró que ya es posible proteger BTC de un futuro atacante cuántico — usando únicamente las reglas que Bitcoin ya tiene hoy.
Bloque: 964.199 Fecha: 26 de agosto de 2026 Autor del método: Avihu Levy, StarkWare Minado por: MARA Pool (Slipstream)
Durante meses, la conversación sobre Bitcoin y computación cuántica fue casi enteramente teórica: papers, estimaciones de qubits, propuestas de mejora todavía en discusión. Esta semana esa conversación tocó tierra. Un investigador de StarkWare confirmó en la red principal de Bitcoin la primera transacción diseñada para resistir un ataque cuántico real, sin necesidad de un soft fork ni de cambiar una sola línea del consenso de la red.
El método se llama Quantum-Safe Bitcoin (QSB) y fue desarrollado por Avihu Levy, gerente general de la división de aplicaciones de StarkWare. Levy había publicado la idea en abril como propuesta teórica; el miércoles, junto al ingeniero Tomer Giladi, la llevó a la práctica moviendo una salida de 10.000 satoshis en una transacción real, incluida en el bloque 964.199.
¿Qué problema resuelve exactamente?
Cuando alguien gasta bitcoins con una dirección tradicional, la clave pública queda expuesta mientras la transacción espera confirmación en el mempool. Ese es el momento de riesgo: en teoría, un atacante con una computadora cuántica suficientemente potente podría usar el algoritmo de Shor para derivar la clave privada antes de que el bloque se confirme, y robar los fondos en el camino.
QSB no cambia esa arquitectura de fondo. Lo que hace es evitar que la clave pública quede expuesta de esa forma, sustituyendo la garantía de seguridad por una que no depende de curvas elípticas sino de funciones hash — específicamente, de la resistencia a preimagen de RIPEMD-160. El propio Levy calcula que el esquema ofrece alrededor de 118 bits de resistencia frente a un atacante que use el algoritmo de Shor.
Cómo se construye una transacción QSB El remitente ejecuta, fuera de la cadena, una búsqueda computacional masiva ("signature grinding") hasta encontrar una firma que no filtre datos explotables. Ese proceso corre en GPUs en la nube durante horas y no en el wallet del usuario. La transacción resultante es "no estándar": los nodos no la retransmiten por la red normal, así que debe enviarse directamente a un minero — en este caso, a MARA Pool a través de su servicio Slipstream. Una vez minada, queda protegida bajo las reglas de consenso actuales de Bitcoin, sin opcodes nuevos. El costo real: generar una sola transacción QSB implica entre 75 y 200 dólares en cómputo en la nube, según distintas estimaciones, y varias horas de procesamiento en tarjetas gráficas de alta gama. Es, en palabras del propio equipo de StarkWare, un recurso de último caso — no algo pensado para el uso cotidiano.
La demostración llega en medio de un año en el que las estimaciones sobre cuánto poder cuántico haría falta para romper la criptografía de Bitcoin se redujeron drásticamente. A comienzos de 2026, papers de Google Quantum AI y de equipos de Caltech y Berkeley recortaron los requisitos de qubits necesarios para atacar la curva elíptica que usa Bitcoin — de las decenas de millones que se estimaban hace pocos años a cifras que, en algunos escenarios, bajan de las 500.000 unidades.
~34% del BTC en circulación ya tenía su clave pública expuesta on-chain al 1 de marzo de 2026, según BIP-361. 118 bits de resistencia a preimagen estimada del esquema QSB frente a un atacante con algoritmo de Shor.
Ese contexto es el que empuja el trabajo en paralelo dentro del propio protocolo: BIP-360 propone un nuevo tipo de dirección ("Pay-to-Merkle-Root") pensado para migrar hacia esquemas de firma post-cuánticos, y BIP-361 plantea un cronograma de retiro gradual de las firmas ECDSA y Schnorr actuales. Ninguna de las dos propuestas está cerrada todavía; siguen en revisión de la comunidad de desarrolladores.
La lógica detrás del experimento: según explicó Levy, durante mucho tiempo se dio por hecho que proteger los fondos de Bitcoin frente a un adversario cuántico iba a exigir, inevitablemente, un cambio de protocolo. Su demostración plantea que existe, al menos, un camino alternativo que no depende de esa condición.
Lo que QSB no resuelve Ni Levy ni StarkWare presentan esto como una solución definitiva. El propio investigador la describe como un recurso de último caso, y Eli Ben-Sasson, CEO de StarkWare, fue igual de directo: la vía de fondo sigue siendo un soft fork a nivel de protocolo, y la expectativa del equipo es que la comunidad Bitcoin termine adoptando uno.
No cubre direcciones Taproot ni claves que ya quedaron expuestas en transacciones pasadas. No funciona con canales de Lightning Network. No escala: el costo y la complejidad por transacción lo hacen inviable para el uso masivo que necesitaría la red. Requiere pasar por fuera del mempool estándar, dependiendo de la cooperación directa de un minero.
Vale la pena leer esta noticia junto con la otra gran discusión del año: cuánto tiempo real tiene la industria para prepararse. El desarrollador Jameson Lopp viene sosteniendo que, aunque una computadora cuántica capaz de romper Bitcoin no está a la vuelta de la esquina, coordinar una migración ordenada del protocolo y de miles de millones de dólares en fondos podría llevar entre 5 y 10 años. La transacción QSB no cambia ese cronograma — pero sí demuestra, por primera vez con una transacción real y confirmada, que existe una salida de emergencia mientras esa migración se termina de diseñar.
Seguimos de cerca la carrera post-cuántica de Bitcoin En CryptoConnect vamos a seguir cubriendo cómo avanzan BIP-360, BIP-361 y el resto de las propuestas de seguridad cuántica a medida que se muevan con explicaciones pensadas para la comunidad de habla hispana, sin perder el rigor técnico.
*Fuentes: Quantum Insider, Human Rights Foundation, The Crypto Basic, Investing,
