Histórico Consenso Bipartidista en el Senado en contra del Dólar Digital CBDC

Histórico Consenso Bipartidista en el Senado en contra del Dólar Digital CBDC

  • Zeltakan
  • Marzo 4, 2026
  • 6 minutos

Durante la Moción de Procedimiento (Motion to Proceed) ocurrida el 2 de marzo de 2026, en el Salón del Senado de los Estados Unidos, se votó 84 a favor y 6 en contra para autorizar el inicio del debate formal sobre la enmienda a la "Housing for the 21st Century Act" H.R. 6644, Ley de Vivienda para el Siglo XXI. En esta enmienda se introdujo, en su Título X Sección 1001, la definición, la prohibición, la excepción y la fecha límite de expiración de lo que es el dólar digital gubernamental o CBDC según la ley H.R. 6644.

Para entender el peso del resultado hay que conocer el camino que llevó hasta él. La Cámara de Representantes ya había aprobado el H.R. 6644 el 9 de febrero de 2026 con un voto de 390 a 9, un margen amplísimo centrado casi exclusivamente en política habitacional. El proyecto abordaba la expansión del inventario inmobiliario, la modernización de programas de vivienda asequible, el acceso a hipotecas y la reducción de barreras regulatorias.

El Senate Banking Committee, presidido por Tim Scott y con Elizabeth Warren como su principal figura demócrata, tomó ese texto de la Cámara como vehículo y lo sustituyó con una enmienda integral que conservó las reformas de vivienda pero añadió el Título X, la sección dedicada a la moneda digital del banco central. El 2 de marzo, el Senado votó 84 a 6 para avanzar con esa versión combinada. Es el margen bipartidista más amplio que se ha visto en mucho tiempo en materia de política financiera digital.

Lo que realmente se decidió: más allá de la vivienda.

La prohibición del Título X no es un rechazo superficial ni una postura retórica. Establece que la Reserva Federal no puede emitir un CBDC sin autorización explícita del Congreso. Eso invierte la carga: en lugar de que el Congreso tenga que actuar para detener un dólar digital en marcha, ahora la Fed necesita volver al Congreso antes de dar un solo paso en esa dirección. Cabe señalar que la prohibición incluye una cláusula sunset: vence el 31 de diciembre de 2030, lo que significa que no es una restricción permanente sino un candado temporal mientras el Congreso define la política de largo plazo sobre el dinero digital.

Una alianza improbable Lo que hace resaltar esta noticia es que los autores de la enmienda son representantes de partidos opositores dentro del Senado: Tim Scott (republicano) y la senadora Elizabeth Warren (demócrata), quienes se unieron bajo el interés común de la prohibición de la CBDC, aunque con ópticas diferentes.

A pesar de que el historial de la senadora Warren indica su posición adversa sobre Bitcoin y las criptomonedas, esta vez no solo firmó sino que trabajó en conjunto con el partido opositor en la enmienda a la ley de vivienda, claramente con el objetivo de asegurar su avance en el Senado.

Motivación demócrata.

Para los demócratas la ecuación fue pragmática. La ley de vivienda era más importante que defender la CBDC: para que Scott firmara los nueve títulos de vivienda, Warren aceptó el Título X. La vivienda asequible es además un tema popular con sus votantes de cara a las elecciones de 2026. A eso se suma que con Trump en la Casa Blanca, la CBDC ya no tenía futuro político de todos modos. Y en el plano de principios, Warren compartía la preocupación de que un CBDC centralizado podría convertirse en un mecanismo opresor sobre grupos vulnerables y concentrar el poder financiero en manos del Estado, eliminando el sistema bancario distribuido que hoy existe.

Motivación republicana.

Para los republicanos el argumento fue de principios: privacidad individual, libertad económica y soberanía nacional. Ya desde enero de 2025 la orden ejecutiva de Trump había citado explícitamente los riesgos del CBDC para la estabilidad financiera. Un dólar digital estatal le daría al gobierno federal visibilidad sobre cada transacción de cada ciudadano en tiempo real, una capacidad de vigilancia financiera sin precedentes en una democracia occidental.

Como resultado, Scott obtuvo la prohibición del CBDC y Warren obtuvo la ley de vivienda más grande en décadas. Ambas partes obtuvieron lo que buscaban.

El punto de convergencia: la autosoberanía financiera.

Un dólar digital de banco central no es simplemente una versión electrónica del billete verde. Es dinero programable: puede tener fecha de vencimiento, puede estar restringido a ciertos tipos de gasto, puede ser congelado por decreto sin proceso judicial, y puede generar un registro permanente e inalterable de cada compra, transferencia o pago que realice su portador. La experiencia del yuan digital en China, donde en pruebas piloto el gobierno canceló saldos no usados después de cierto período para forzar el gasto, es el ejemplo que los legisladores estadounidenses han citado repetidamente.

Lo que significa para el mercado.

Para la industria de activos digitales el resultado tiene una lectura directa: el principal competidor estatal del dólar digital privado acaba de ser retirado del tablero por ley, con votos de ambos partidos. Las stablecoins privadas, que hoy mueven volúmenes diarios que compiten con los de los principales sistemas de pagos tradicionales, operaban en un espacio donde la amenaza de un CBDC soberano era un riesgo latente de desplazamiento regulatorio. Ese riesgo se reduce significativamente.

Los emisores de stablecoins como Tether y Circle, cuyos tokens están respaldados en dólares, son los beneficiarios más directos. Vale recordar que el GENIUS Act, promulgado en julio de 2025 como la primera legislación federal sobre activos digitales de la era Trump, ya estableció el marco regulatorio para las stablecoins privadas. La prohibición del CBDC que avanzó el 2 de marzo es el complemento lógico de esa decisión: si el dólar digital lo emite el sector privado bajo reglas del Congreso, la Fed no tiene espacio para competir sin autorización legislativa explícita.

El proyecto todavía debe sobrevivir el proceso de reconciliación con la Cámara, donde la inclusión del Título X podría generar fricciones. Pero con 84 senadores a favor, la Casa Blanca lista para firmar, y la orden ejecutiva de enero de 2025 ya estableciendo la doctrina del Ejecutivo, la dirección del viaje es inequívoca. El dólar digital de la Reserva Federal, al menos en esta generación política, no llegará a existir.Descripción de la imagen