El fork que Bitcoin decidio ignorar

El fork que Bitcoin decidio ignorar

  • Nicole Carolina Fucili
  • Septiembre 10, 2026
  • 8 minutos

BLAKE2b prometía romper el dominio de los ASIC y devolverle la minería a las computadoras comunes. Un mes después, la red que lo intentó apenas tiene pulso — y eso dice más de Bitcoin que cualquier actualización exitosa.

CryptoConnect — 10 de septiembre de 2026

Durante trece años, la característica más citada de Bitcoin ha sido también la más incómoda de explicar a quien recién llega: es casi imposible de cambiar. No por diseño legal ni por decreto de ninguna empresa, sino porque cualquier modificación de sus reglas necesita el acuerdo silencioso de miles de participantes que no responden ante nadie en particular. El 1 de septiembre, esa característica volvió a ponerse a prueba — y el resultado fue tan revelador como silencioso.

Un grupo de desarrolladores liderado por Luke Dashjr, figura histórica del proyecto Bitcoin Knots, lanzó una nueva cadena que sustituía el algoritmo de minado original de Bitcoin, SHA-256d, por uno llamado BLAKE2b. La promesa era atractiva en su superficie: sacar a los ASIC industriales de la ecuación y devolverle la minería a computadoras comunes. Un mes después, esa cadena apenas produce bloques y ningún exchange relevante la ha listado. Repasamos qué pasó y qué explica su fracaso.

961.632 — inicio del soft fork cadena principal — SHA-256d rama BLAKE2b — 2 a 8 bloques

De un soft fork sin apoyo a un cambio de algoritmo

La historia no empieza con BLAKE2b, sino con BIP-110, una propuesta bautizada como Reduced Data Temporary Softfork. Su objetivo era limitar la cantidad de datos no financieros que pueden guardarse dentro de una transacción de Bitcoin — en la práctica, una respuesta a años de debate sobre inscripciones y contenido tipo Ordinals ocupando espacio de bloque.

Como todo soft fork serio, BIP-110 necesitaba el respaldo mayoritario de los mineros para activarse: el umbral fijado era 55% de señalización. Nunca se acercó. Durante su ventana de votación, apenas 2,53% de los bloques mostraron apoyo. Para cualquier estándar de gobernanza de Bitcoin, eso es un rechazo contundente.

En lugar de abandonar la propuesta, sus impulsores decidieron ir un paso más allá: si la red no quería adoptar la regla por consenso, construirían una cadena nueva que la impusiera por la fuerza, cambiando además el algoritmo de minado para que los ASIC existentes quedaran fuera de juego.

El bloque 961.640 y una salida con nombre propio

El cambio de algoritmo se activó el 30 de agosto en el bloque 961.640, en lo que sus propios desarrolladores describieron como un "ensayo de mainnet" antes del lanzamiento formal previsto para el 1 de septiembre. Ese mismo período, Dashjr renunció como presidente y director de tecnología del pool de minería OCEAN, que además recompró toda su participación accionaria. Desde entonces, empezó a referirse a la cadena original de Bitcoin como "Spamcoin", sosteniendo que la red mayoritaria había perdido su verdadera naturaleza.

2,53% señalización de mineros lograda por BIP-110, frente al 55% requerido para activarse como soft fork 99,85% del hashrate de Bitcoin permaneció en la cadena original tras el lanzamiento del fork

Un lanzamiento que el mercado no notó

Cuando la nueva cadena se activó formalmente el 1 de septiembre, el desenlace fue casi anticlimático. La red original de Bitcoin siguió produciendo bloques sin ninguna interrupción, cotizando ese día cerca de 76.900 dólares. La rama BLAKE2b, en cambio, apenas sumó un puñado de bloques adicionales. Ningún exchange grande la incorporó a su plataforma; solo una casa de cambio pequeña abrió depósitos bajo el ticker provisional BTCB2, con un libro de órdenes tan delgado que la diferencia entre precio de compra y de venta superaba el 130%.

Adam Back, cofundador de Hashcash y CEO de Blockstream, resumió el episodio con una frase que circuló rápido entre desarrolladores:

"Live by the fork, die by the fork."

Adam Back, CEO de Blockstream — 1 de septiembre de 2026 Días después, el 4 de septiembre, Dashjr insistió en su postura y acusó a los exchanges de estar vendiendo "bitcoins falsos" al continuar operando sobre la cadena original. Fue la última actualización relevante sobre el tema: desde entonces, la historia salió por completo del radar informativo. Al día de hoy, no hay nueva cobertura, ni señales de que la rama BLAKE2b esté ganando terreno.

Línea de tiempo

  • 8 AGO BIP-110 abre su ventana de señalización como soft fork. Apoyo final: 2,53%, muy por debajo del 55% necesario.
  • 30 AGO Cambio de algoritmo a BLAKE2b en el bloque 961.640, descrito como ensayo previo al lanzamiento formal.
  • 1 SEP Lanzamiento oficial del hard fork. Hashrate mínimo, sin exchanges grandes, spread superior al 130% en la única plataforma que lo listó.
  • 4 SEP Dashjr acusa a los exchanges de vender "bitcoins falsos". Última actualización pública registrada sobre el fork.
  • 10 SEP Sin novedades desde hace seis días. La cadena original opera con normalidad; la rama BLAKE2b permanece prácticamente inactiva.

    Descripción de la imagen

Lo que esta historia enseña sobre cambiar Bitcoin

Vista en frío, esta no es la historia de una innovación fallida, sino de una innovación que nunca tuvo la oportunidad de serlo — porque en Bitcoin, un cambio técnico correcto no es suficiente si no convence a quienes sostienen la red. BLAKE2b resolvía un problema real (la concentración de poder de minado en fabricantes de ASIC), pero lo hizo sin el respaldo económico de mineros, sin infraestructura de exchanges y sin protección contra ataques de repetición. Eso convirtió una propuesta técnicamente coherente en una cadena aislada casi desde el primer bloque.

El contraste con otros protocolos que sí lograron avanzar esta misma semana es instructivo. Pi Network pudo anunciar su Protocolo 27 con fecha fija de activación en mainnet porque cuenta con un equipo central que coordina a sus operadores de nodo. Chainlink pudo integrar su protocolo de interoperabilidad CCIP dentro de infraestructura bancaria tradicional porque negocia directamente con instituciones que adoptan el estándar de forma contractual. Bitcoin, en cambio, no tiene ese tipo de autoridad coordinadora — y esa ausencia es, precisamente, lo que sus defensores consideran su mayor fortaleza.

Para quien recién se acerca al ecosistema, vale la pena quedarse con esta idea: la resistencia al cambio que acabamos de ver no es un fallo de gobernanza, es el mecanismo de gobernanza. Bitcoin no impide que alguien proponga modificarlo — de hecho, cualquiera puede hacer exactamente lo que hizo este grupo de desarrolladores. Lo que impide es que ese cambio se imponga sin el consentimiento genuino de quienes aportan seguridad y liquidez a la red. Ese diseño protege a quienes ya confían en Bitcoin tal como es, aunque también signifique que su evolución técnica avance mucho más despacio que la de protocolos con estructuras de decisión más centralizadas. Ninguno de los dos modelos es superior en abstracto — resuelven problemas distintos, y esta semana quedó clarísimo cuál es el que Bitcoin eligió resolver.

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Fuentes: beincrypto, Observatorio Blockchain, Bitcoin Ethereum, KuCoin